Guía · 13 de septiembre de 2026 · 6 min

¿Responder o dejar en blanco?

La respuesta no es «en la duda, blanco». Depende de cuántas opciones puedas descartar, y la cuenta es exacta.

Hay una frase que se repite en todas las academias: «si dudas, déjala en blanco». Es un consejo cómodo y, según el examen, puede costarte la plaza.

La pregunta correcta no es si dudas. Es cuántas opciones has conseguido descartar.

La cuenta

En un examen con cuatro opciones donde cada fallo resta un tercio, responder al azar tiene un valor esperado de cero: a la larga, ni ganas ni pierdes. Esa es exactamente la intención de la fórmula. Ahora bien, en cuanto tachas una opción, la balanza se mueve.

Opciones descartadas 4 opciones, resta 1/3 5 opciones, resta 1/4 4 opciones, resta 1/4
Ninguna 0,000 0,000 +0,063
Una +0,111 +0,063 +0,167
Dos +0,333 +0,167 +0,375

Los números son puntos por pregunta. Con cuatro opciones y penalización de un tercio, descartar una sola opción y responder te da 0,111 puntos de media. En un examen de 100 preguntas donde eso te pase 30 veces, son más de tres puntos netos que el de al lado deja en la mesa.

Fíjate también en la última columna: cuando la penalización es más suave que 1/(opciones − 1), responder siempre compensa, incluso a ciegas. Por eso lo primero que hay que mirar de una convocatoria no es el temario: es la fórmula.

Qué hacer con esto el día del examen

  1. Tacha en el papel. Descartar mentalmente no cuenta: si no lo marcas, a la tercera relectura vuelves a considerar la opción que ya habías descartado.
  2. Si te queda una descartada, responde. No es intuición, es aritmética.
  3. Si no descartas ninguna, en blanco. Con la fórmula estándar da igual, y tu cabeza rinde más si no arrastra la duda.
  4. No cambies por cambiar. Cambia si encuentras un motivo nuevo (un dato, una relectura del enunciado), no por sensación.

La prudencia tiene un precio

Cuando se estudian exámenes reales con penalización, aparece siempre el mismo patrón: la gente deja más preguntas en blanco de lo que le conviene, y quien es más averso al riesgo sale perjudicado aunque sepa lo mismo que el de al lado. No es un detalle menor: en el filo de la nota de corte, esa diferencia son plazas.

Por eso conviene convertir la decisión en una regla y no en una sensación: con la fórmula estándar, una opción descartada es luz verde.

Entrénalo, no lo memorices

El motor te enseña, mientras haces el test, cuánto vale responder con lo que has descartado, y al entregar te dice cuántos blancos habrías acertado. Después de tres o cuatro simulacros dejas de calcular: te sale solo.

Practicar con la fórmula de tu convocatoria

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